domingo, 5 de agosto de 2012

The Dark Knight Rises: Crítica


Título: The Dark Knight Rises
Director: Christopher Nolan
Año: 2012
Estudio: Legendary Pictures, Syncopy Films, DC Comics
ADVERTENCIA DE SPOILERS: Detalles cruciales de la trama tanto de The Dark Knight como de The Dark Knight Rises son revelados en el siguiente escrito, abstenerse de leerlo si no desean conocerlos.

Las películas que he visto del director Christopher Nolan siempre han posado un dilema ante mí. Aunque en cada ocasión salía convencido de haber visto una buena película, sentía que su narrativa carecía de un buen cierre, una conclusión de toda la puesta en escena previa –a excepción de Insomnia–. Y sepan que no me refiero a un final del tipo “vivieron felices para siempre”, con todo lo malo extinguido y todo lo bueno consolidado; The Godfather ciertamente no tuvo un final de esta naturaleza, pero es el final perfecto para tal obra. Por la razón anterior, empecé a ver las películas del director británico con expectativas o más bien exigencias previas que luego me di cuenta que me arruinaban la diversión. Por eso, hace un par de días cuando por fin me encomendé a ver la última entrega de la saga del Caballero Obscuro, The Dark Knight Rises (TDKR), lo hice con mente abierta, dispuesto a sentarme en mi butaca a contemplar el espectáculo que Nolan había preparado para todos... y vaya que preparó un gran espectáculo.

La película comienza un poco sosa, sin una dirección clara debido a que, como nota Roger Ebert crítico de The Chicago Sun Times, aparecen demasiados personajes nuevos y uno no está seguro de quién está haciendo qué[1]. Otro aspecto que me incomodó del primer acto es la cantidad de similitudes que pude encontrar con la entrega previa, The Dark Knight (TDK): lo primero que se nos presenta es al villano principal dando uno de sus golpes, parte del plan del villano es ser atrapado e incluso hay una escena donde uno de los malos le dice a dos rufianes que sólo hay lugar para un rufián, ya casi esperaba que les lanzaran un palo de billar partido a la mitad. Me empezaba a preocupar que Nolan se hubiese quedado sin ideas. Pero la película remonta para un espectacular desarrollo, climax y cierre, y tres horas pasaron sin yo darme cuenta.

Varios elementos de esta entrega agarraron por sorpresa a críticos y espectadores, prominentemnete el poco tiempo en escena que tiene Batman/Bruce Wayne –aunque este detalle no va en detrimento de la trama–. Para mi la sorpresa fue ver en esta película una fusión de Batman Begins con The Dark Knight, con la mitología de la primera y los conflictos y tono sobrio de la segunda. Hubiese asegurado que TDK marcaba un cambio de dirección definitivo en el universo Nolan, y al ver renacer la historia de Ra's Al Ghul me sentí apenado con mi adorada novia que me acompañó en la función, a la que le había asegurado que no posaba mayor desventaja que no hubiese visto Begins. Pero el hecho es que The Dark Knight Rises retoma y pone un fin a la historia de La Liga de Las Sombras que inició en la primera entrega y estuvo en hiato en la segunda, y le rinde un homenaje a la iconografía de los comics mucho mayor que lo que hubiera anticipado. Las referencias son varias y contundentes: la escena donde el villano Bane rompe al murciélago es indudablemente tomada de la saga Knightfall (por cierto uno de los eventos más resaltantes de la historia virtual del personaje de DC Comics), la secuencia de un Bruce Wayne retirado hasta un evento de cualidades cataclísmicas que conduce a la redención del Caballero Oscuro asemeja la trama de la admirada obra de Frank Miller The Dark Knight Returns, y así también el detalle del final donde jóvenes huérfanos encuentran hogar en la mansión Wayne; aparte, me pareció que la visita enmascarada que le paga Bruce al comisionado Gordon en el hospital reflejaba la que aquel le hizo al guasón en la también elogiada The Killing Joke de Alan Moore, aunque quizás sólo estoy especulando. Otras referencias de seguro escapan de mi corto conocimiento del universo DC, aunque me atrevo a asegurar que esta es una película a la que le sacarán mayor provecho los fanáticos de los comics.

Volviendo a la trama, lo que sí resulta obvio que los guionistas no escatimaron en la magnitud del conflicto, y a lo largo de la película la tensión crece y crece en tal forma que uno no puede estar seguro de hasta dónde va a escalar la situación. Los cimientos de Ciudad Gótica son trastocados, Bane destrona al Caballero Obscuro y se erige el regente de la ciudad (en una de las secuencias más simbólicas de la película, Bane destruye el campo de un estadio de fútbol americano luego de la recitación del himno de Estados Unidos y demuestra su poderío, su determinación y la magnitud de su empresa con Ciudad Gótica como espectador), un plan mucho más elaborado que lo que el propio Batman es capaz de deducir está en marcha para cumplir los objetivos idealistas de La Liga de Las Sombras. Muchas lecturas políticas podrán sacarse de la "revolución" de Bane, aunque no me dedicaré a eso en esta crítica. Lo que sí diré es que me llamó poderosamente la atención la actitud tan dócil y desamparada de los civiles de la ciudad al quedar fuera de juego los policías: no pareció haber ninguna resistencia ni intento de rebelión contra el yugo de Bane. Uno pensaría que luego de las sacudidas propinadas por La Liga de las Sombras en Batman Begins, y especialmente luego de los juegos macabros de El Guasón en TDK, los habitantes de Ciudad Gótica hubiesen perdido el miedo y hubiese habido algún intento de subyugar a Bane y sus secuaces, que por demás nunca se mostraban demasiado preocupados por su seguridad. Pero la ciudad quedó indefensa y no hubo esperanza hasta que los policías volvieron al ruedo. Mi problema con este aspecto del film es que uno de los grandes aciertos de sus antecesores fue desdibujar la línea entre "bueno" y "malo", desprenderse del vicio predilecto de Hollywood de ver todo en blanco y negro, y esta presentación idealizada de los oficiales la fuerza policial como los salvadores –¡únicos salvadores!– desinteresados de la ciudad va en detrimento de esta virtud de la saga.

A pesar de los detalles que pudieran reprochársele a la cinta, Nolan ideó y logró un final épico para su trilogía, con una historia intrincada y el logro técnico al que nos tiene acostumbrados. Algo más grande que The Dark Knight. Y no había otra forma de hacerlo... aunque luego de la función, la cuestión que me seguía rondando es si era necesario hacerlo. Luego de ver TDK varias veces, del desenlace de todos los eventos de esa película y la escena culminante con Batman escapando como el héroe dudoso y desdibujado junto a la frase sentenciadora “a Dark Knight”, a pesar de mis inconformidades con Nolan, me llevaron a la conclusión de que no podía haber ya mejor punto final a la historia. Nolan siempre se ha mostrado reacio a hacer secuelas[2], y creo que esta existe más que todo gracias a la presión del estudio, cuyos ejecutivos de seguro vieron dolaritos dibujados en sus ojos luego que TDK se convirtiera en una de las películas más taquilleras de la historia. Sin embargo, Nolan no desaprovechó la oportunidad de volver para brindarnos un cierre maestro que redondea todo el conflicto previo, ata los cabos sueltos, y que personalmente sacia mi ansia de concreción que tanto había echado de menos en otros largometrajes de Nolan, y que de seguro que dejará a fans, críticos y espectadores más que satisfechos. El cierre es justo así no sea necesario.


[1] “The Dark Knight Rises”, crítica de Rogert Ebert http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20120717/REVIEWS/120719981

[2] “Bat Trick”, Preguntas y respuestas con Chirstopher Nolan http://www.thedailybeast.com/newsweek/2008/07/11/bat-trick.html

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viernes, 20 de abril de 2012

Poema sin título I

¿Te acuerdas del sol, de la brisa, de mis dedos?
Yo mirándote, absorto perdido en tu pelo.
Seguro que no te recuerdas de nada.
Te invito a esta tertulia mental.

Saluda a mi yo de los tiempos pasados;
te ha dejado escrito, plagiado, un mensaje,
en el que decía confiar en lo acertado del destino.
El yo de ahora ha comprendido en la práctica que hay que agarrar o pedir, según sea el caso.

Fíjate que he agarrado ahora la no menor responsabilidad de cuidar de una mujer que ha sabido congraciarme con sus afectos.
Fíjate que no sería tan imprudente yo para hablarle de estas cosas a tu yo de la vida real, si me lo llegase a encontrar.
Tomo la confianza de conversar en estos términos con la parte de mi subconsciente que he revestido, respetuosamente, con tu imagen.
Fíjate que el asunto del destino, ¿estaré destinado a no creer en él?...

Si te volviese a ver no creo que sintiese amor, pero sí una gran gratitud de verte. ¿Gratitud hacia el destino?... podríamos con riesgo de pecar de simplistas o de ingénuos llamarlo "casualidad".

Saludos, amiga.

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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Poema: "El científico"

¿Será esta la mía
una versión demasiado simplista de la realidad?
Las otras personas parecen tan conmovidas por los colores,
tan inmersas en los sonidos, que no son mas que ondas,
bastante intrigantes de por sí, pero ondas nada más.
Yo que se la verdad, a veces desearía no saberla.
Parecen ellos tan felices en su ignorancia,
sin tener conciencia de la explicabilidad
de todo aquello que les apasiona.
Me callo y observo.

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jueves, 16 de septiembre de 2010

Crítica literaria :: "Nunca Es Tarde Para Pensar Distinto"


Título: Nunca Es Tarde Para Pensar Distinto
Autor: Ronald Altuve
Año: 2008 (Tercera edición)
Editorial: Arte
(haz clic en la portada para agrandarla)
Ronald Altuve, psicoterapeuta venezolano y pupilo del renombrado conferencista Carlos Fraga, nos presenta en "Nunca es Tarde Para Pensar Distinto" su trabajo debut como escritor; una colección de reflexiones y consideraciones producto de su experiencia como psicoterapeuta y su interés en los campos de la filosofía y la psicología, compartidas más como una conversa casual que como un ensayo escrito.

El objetivo del autor es expreso: animarnos a pensar distinto, a salirnos del molde, a retar las reglas, tradiciones y paradigmas que nos impone la sociedad, a deshacernos de prejuicios y promover la experimentación como cimiento de la faena de vivir. Y es esto lo más noble del libro. Acá no encontrarás majestuosas composiciones o grandes reflexiones filosóficas vanguardistas, en muchos casos ni siquiera encontrarás una muy buena redacción. El autor mismo se excusa temprano en el libro confesándonos: "no tengo ningún conocimiento en gramática, redacción o estilo, creo que irrespeto todas las reglas que deben seguirse para escribir un libro (si es que acaso existen); realmente, le pongo más atención a lo que pienso que a las formas gramaticales".
Personalmente, y si se me permite un aparte, considero que lo que se dice y cómo se dice son dos aspectos de igual importancia a la hora de expresar una idea, y un autor que lo quiera ser en serio debe preocuparse gravemente por dominar las herramientas que nos ofrece el lenguaje. Mientras mejor las domine, mejor podrá comunicar su mensaje a los lectores (que debe suponer uno, es su objetivo al escribir un libro). Sin embargo la intención y el mensaje que moldean la obra son meritorios.
A través de los 14 capítulos que conforman la obra, Altuve nos plantea a vuelo de pájaro las cuestiones que considera de mayor importancia cuando nos remitimos a esto de pensar distinto: primero, un breve escrutinio crítico de nuestras creencias, cómo se crean y se asimilan tradiciones en el "inconsciente colectivo" (la cultura), incluida una acusación justa y necesaria de las religiones y una invitación abierta a exponer y cuestionar todos aquellos supuestos implantados en nuestro subconsciente; luego una síntesis de cómo el pensar distinto, preferir lo que se quiere en vez de lo que la sociedad establece como lo que se debe, y estar abierto a nuevas experiencias, nos pueden ser de gran ayuda para conseguir una vida mejor, madurar emocionalmente, mejorar la forma en que manejamos nuestras relaciones amorosas y afrontamos situaciones adversas, y muchos otros aspectos que el autor desarrolla.
Cabe señalar que la propuesta del libro puede ser un poco engañosa de lo que en verdad contiene: Altuve no es un Fernando Savater o un Christopher Hitchens, y uno no debe sorprenderse de encontrar leves trazas de esoterismo y algún aura de autoayuda (por suerte no demasiada), aspectos heredados quizás de su mentor Carlos Fraga. Sin embargo "Nunca Es Tarde Para Pensar Distinto" es un libro con un gran acierto: provee más preguntas que respuestas, y te estimula a buscar las respuestas a aquellas y todas las demás interrogantes que surgen en la vida en un diálogo sincero y abierto contigo mismo. No es una obra genial, aunque sí quizás un buen abreboca para escapar del oscurantismo y el conservadurismo, y adentrarse en un camino de pensamiento abierto y libre.
Quizás luego decida no dar valoraciones cuantitativas a los libros, pero por ahora no tengo ningún inconveniente:
2 de 5 estrellas.

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sábado, 11 de septiembre de 2010

Poema corto

Apagué mi vela y me entregué a la obscuridad.
Sentí la obscuridad abalanzarse sobre mí,
presionándome hasta el punto de casi aplastarme.
Los pensamientos se precipitaron sobre mi mente.
¿Por qué estaba yo, sólo al fin, en esta obscuridad?
"Se nace y se muere sólo"...
¡Bah!, qué hastío.

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domingo, 7 de marzo de 2010

podcast sin nombre (y sin sentido): Episodio 2


Saludos queridos lectores de (entre paréntesis), disfruten en esta oportunidad del segundo episodio del podcast colaborativo entre @Baha_Z de Bahamut Zone, @Phymon de Phymon’s Tech y su servilleta @eReGeBe.

Para esta segunda entrega les hemos preparado una pequeña selección musical de excelentes temas ajenos (la mayoría de las veces) al mainstream; canciones y artístas que no escucharás en el arquetipo de radio RumberaTropicalLatinaChévere 99.1 f.m.

Canciones de este episodio:
Chevelle - Point Number one
Los Campesinos! - You Me Dancing!
Regina Spektor - The Flowers
Diablo Swing Orchestra - Balrog Boogie





Comenten, suscríbanse, critíquen, disfruten ;)

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viernes, 19 de febrero de 2010

Charla estéril sobre la piratería

¡Saludos lectores de (entre paréntesis)! Ya no se si sirva de algo excusarme por tener este colosal desperdicio de ancho de banda (™ Rural Tex) desasistido. Ya lo he hecho en ocasiones anteriores y sin embargo lo he vuelto a desamparar. Así que me limitaré a hablar de lo que he venido a hablar:

¡Estamos estrenando un nuevo podcast! (o, si se quiere, una nueva modalidad de desperdicio de ancho de banda).

Bahamut de Bahamut Zone, Phymon de Phymon’s Tech y su servidor eReGeBe, nos hemos unido para presentarles 20-30 minutos por episodio de discusiones sobre temas pertinentes al mundo de la tecnología, música, viedojuegos, películas y alguna otra vanalidad.

En esta primera edición hablaremos sobre la piratería, y en especial de su justificación en el contexto venezolano (extensible a otros países latinoamericanos):





Disfruten, comenten y suscribanse en nuestra página en pod-o-matic ;) Los esperamos en la próxima edición...

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